Como decía, la Naturaleza está muy mal organizada… por qué no me puede dar un día y una hora para tener la niña, y así nos organizamos todos?? Pero no, le divierte más hacerlo todo a lo complicado.
Me he despertado a las 2 de la madrugada con unas contracciones muy molestas y dolorosas cada 10 minutos, así que obviamente, he deducido que el proceso había empezado. Con orden y método, como le gustaría a Poirot, nos hemos levantado y nos hemos puesto a cronometrar, porque si vamos al hospital antes de tiempo nos mandan para casa. Para no escandalizar a los profanos en la materia con descripciones escabrosas, sólo diré que hasta que no hay contracciones de 1 minuto cada 5 minutos durante al menos una hora, no se sale hacia el hospital. Pues venga, despiertos hasta las 7 y pico cronometrando sin parar, menudo rollo, hasta que al final de puro aburrimiento nos hemos vuelto a la cama.
Resulta que era lo que se conoce como “falso parto” (original, el nombrecito) y simplemente sirve para poner histérico al personal, estresar al futuro padre y aterrorizar a la pobre embarazada. Algo como un ensayo general para que luego el auténtico show (que duele y dura mucho más) parezca más sencillito. Vaya, gracias por el detalle, Oh Madre Naturaleza!
Esto me recuerda al cuento de Pedro y el Lobo… Iba a decir que la próxima vez me daré la vuelta y seguiré durmiendo, pero no será posible porque duele bastante y no te deja dormir. A ver si sale pronto y se deja de alarmas falsas! Está claro que no ha heredado mi manía de la puntualidad. Ojalá como mínimo tenga los ojos azules de Peter.
Septiembre 11, 2008 a las 8:08 am |
¡Suerte la próxima vez, si no ha salido ya!