Seré impaciente, pero de verdad que ya me empiezo a estresar. Y el pobre Peter me parece que tampoco entiende que la Naturaleza sea tan informal. Mañana se cumplen las 40 semanas y esta niña parece estar demasiado a gusto ahí dentro. ¿No podría salir a mí, o sea superpuntual? ¡Parece que más bien quiere crear expectación! No es que tenga nada en contra si es presumida, pero mi espalda, mi pelvis y mis nervios apreciarían bastante que se decida a salir de una vez. Total, tampoco se sabe a qué intempestiva hora le dará por asomar la nariz… Puede ser un susto de madrugada, a mediodía, o justo al ir a dormir. Ya me da igual, sólo quiero que se decida ya. Si piensa tardar más de una semana, que avise y así puedo salir tranquila de casa, ir a cenar, a pasear, ¡lo que sea! Por ejemplo, 3 patadas = 3 días. No sería tan complicado, ¿no? Bueno, esperaré a mañana, por si acaso lleva la puntualidad al extremo y nace el día exacto (sólo un 2% de los bebés nace tan puntual). Seguiré informando. Si pasan varios días sin mis quejas blogueras, podréis deducir que ya llegó.
Septiembre 15, 2008 a las 6:48 pm |
Paciencia…
¡Ánimo y suerte!