Hoy Andrea cumple 2 meses. También falta sólo un mes para que esta happy family se mude a Sofía. En realudad ya tengo ganas de tener mi propio piso -y qué piso!-. En Barcelona nunca podríamos tener un pisazo de 148m2, con 3 habitaciones, 2 baños, 3 balcones, un comedor más grande que algunos pisos barceloneses y situado en uno de los mejores barrios de la ciudad. Cierto que cae muy lejos de mi familia y de todo lo que conozco, pero a todo se acostumbra una. Sólo tengo que apuntarme a un curso de búlgaro, apañarme con las Levas (en Bulgaria no entrará el Euro hasta el 2011) y acostumbrarme a mis suegros…
La cocina y el comedor. Hace meses que no los veo pero Peter fue hace poco y compró casi todo lo que faltaba, desde la nevera hasta el aspirador. Lo malo es que no hizo fotos, estas son de hace un año.
Andrea tendrá una habitación para ella solita (mi sueño de la infancia… nunca me gustó compartir una habitación entre 3). De momento las estanterías se las ocuparé yo con mis libros. Eso sí, en cuanto podamos traeremos su cuna aquí porque eso de dormir con nosotros, para ella es un chollo pero yo no lo aguantaré mucho tiempo más.
Ya tengo ganas de buscar bazares chinos en Sofía y comprar montones de figuritas y jarrones y tonterías de estas para inundar el piso. Es que ahora parece tan pelado…



